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lunes, 19 de abril de 2010

Capitulo 16



Unos suaves rayos de luz se colaban por un filito de la persiana que se habían quedado abiertos la noche anterior. No hay ruidos. Nicole se despierta lentamente.

-¡Nicole que llegamos tarde!- Grita Catherine desde las escaleras.

Nicole abre los ojos, se los frota. Se destapa. Pega un salto y se quita el pijama. Coge la falda de uniforme y luego el poco se lo pone. Aquella mañana pasa de mirarse al espejo, de todas formas el uniforme le iba a quedar justamente igual que el día anterior.
La mochila está abierta sobre la mesa. Todos los libros esparcidos por los alrededores, Nicole los amontona y los mete en la mochila a toda prisa, se la cuelga y baja las escaleras. Tambaleándose, algo dormida aún. Coge un donut. Catherine la mira con cara de asco.

Esta chica cada día está peor, mas rara, más pálida, más extraña.
Le doy el casco de la moto y salimos. Me subo en la Vespa, noto sus brazos muy delgados abrazándome. No la entiendo, no sé que le pasa. Prefiero seguir callada, en silencio.
Arranco meto primera y acelero.

Samanta está en el suelo del patio del colegio llorando, sola.
Mi inevitable curiosidad es más fuerte que la extraña sensación de odio que sentía hacia ella y prefiero ser amable, me acerco.

-Samanta, ¿qué te pasa?- digo con voz suave
-¿Tú?
-Eh, no te obligo. Sabes, si quieres puedes contármelo.
-Gracias- me sonríe.- No me ha pasado nada es una tontería.

Le devuelvo la sonrisa y me marcho, llega Melisa con su sonrisa infernal y sus saltitos algo patéticos. ¡Qué energía por la mañana,joder!

-¡Hello!
-Hola ¿qué te paso ayer?
-Fui al médico.
-¿Qué te pasa?-muestro interés.
-Nada, sólo una analítica.
-Ah jaja!

El ambiente de aquella mañana era extraño. Todas las miradas apuntaban algo burlonas a Samanta, ella se encogía e intentaba esquivarlas.
No lo entendía.

Las clases trascurrieron sin ninguna novedad más, alguna riña por lo hacer los deberes algún cero que otro. En definitiva algo natural, normal.

Se escuchaban los llantos desde la puerta, al no ver salir a Samanta. Fui al baño. Allí estaba, frente al espejo llorando.

-Enserio, ¿qué te pasa?
-Son unos imbéciles.
-Ya

Me mira entre lágrimas. Y sigue contando, mientras intento animarla.

-No se si lo conoces se llama Jake era mi novio. Me invitó a una fiesta ayer por la tarde y me engañó me dijo que había que ir disfrazados, yo le hice caso y fui. Cuando entré y ví a todo el mundo riéndose de mí . ¡Todos! y ahora como has podido ver siguen haciéndolo. Te amargan la vida. Se creen que no tenemos sentimientos. Y ahora Jake dice que tan sólo era una broma.

-Una broma que te amarga la vida para siempre.
-¡Sí!
-No te preocupes seguro que todo pasa.
-No creo.
-Tranquila.
Le muestro un sonrisa y le doy un abrazo.
-Gracias
-No es nada
-Nadie nunca se había preocupado
-Anda no seas tonta que no es nada.
-Para mi es mucho.

Fuimos juntas hasta la salida y la despedí en la puerta.
Nunca había pensado que detrás de todo ese maquillaje, que detrás de toda esa popularidad superficial se pudiese esconder ella. Esa chica tan dulce que tenía problemas al igual que yo.

-¡Catherineeee!- raídamente me abalancé cogerla.
No me respondió y cerro los ojos. Todo el mundo nos estaba mirando. Toda la gente trataba de ayudarme.
Una profesora, estaba llamando a la ambulancia.
Un caos a la salida del colegio.

El profesor de gimnasia la tumbó en uno de los bancos del colegio. Me aparté un poco de la bulla e intenté avisar a mi madre. Marqué su móvil. Daba señal. Se oía mucho ruido.

-¡Mamá soy Nicole!
-¿Qué?
-Soy Nicole- dije gritando.- Catherine se ha desmayado.
-¿Qué le ha pasado?
-No sé.

Mamá colgó el teléfono, parecía demasiado ocupada.
Llegó la ambulancia

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